lunes 27 de julio de 2009

Nota sobre David Faitelson

LA ESTRELLA DE DAVID

Aplausos para la Selecta, porque derrotó 2-1 a México con autoridad y personalidad. Aplausos para Carlos de los Cobos, porque sus métodos y sus estrategias están dando resultados. Aplausos para los jugadores, porque jugaron de igual a igual ante un equipo que, según fuentes de dudosa credibilidad, vale 361 veces más que ellos. Aplausos para Miguel Montes, que se jugó la vida en cada parada. Aplausos para Eliseo Quintanilla, quien nuevamente tuvo sangre fría para ejecutar un penal bajo una tremenda presión. Aplausos para la gente los que fueron al Cuscatlán y los que se quedaron viéndolo por TV- porque ellos también contribuyeron con lo suyo.

Al menos por tres días, El Salvador está en zona de clasificación directa para Sudáfrica 2010. Hay que disfrutarlo. Hay que disfrutar que hoy por hoy “gracias al trabajo de casi tres años- la Selecta es un equipo sólido y que se hace respetar en cualquier cancha, más allá del resultado final. Hay que disfrutar que volvieron los tiempos donde la euforia y la pasión la genera un equipo nacional y no clubes lejanos que ni siquiera saben que existimos. Hay que aprovechar para gozar de este momento.

De toda la fiesta que significó ganarle a México, sólo una cosa me hizo ruido. Es que la mayoría de la gente no quiero generalizar- estaba pensando más en el periodista mexicano David Faitelson que en celebrar de una victoria. En vez de halagar a los jugadores de la azul, utilizaron su energía para desahogarse contra el opinólogo de ESPN. Y, peor aún, lo mismo ocurrió con parte del periodismo local, que en vez de buscar y analizar las razones de por qué El Salvador derribó a uno de los gigantes de la Concacaf también optaron por invertir minutos y minutos en hablar mal de Faitelson.

Yo tengo una postura diferente. No quiero defenderlo, pero en un 85% por ciento de las cosas que dijo tiene razón. Él ha armado un personaje y le funciona muy bien. Es muy crítico y dice lo que piensa, cosa no habitual en el periodismo, por eso sobresale. No le pagan para ser mesurado ni para ser políticamente correcto. Su trabajo es ser duro, ácido, sarcástico. Y ha sido duro con Hugo Sánchez, con Chucho Ramírez, con Sven Goran Eriksson y desde ayer también contra El Vasco Aguirre. Es más, cuanto más mal le vaya a México, a él más le conviene: más argumentos tendrá su personaje para seguir criticando. Si , por poner un ejemplo, México ganara el próximo Mundial si es que logra la clasificación- su personaje quedaría reducido a ser uno más del montón, que sólo diría qué grandes que somos los mexicanos  como el resto de sus colegas.

¿Por qué irritaron tanto sus comentarios? Porque en su afán de criticar a México, se llevó por delante a la Selecta. Eso es todo. Dijo que son la selección 100 del mundo, que están por debajo de Cuba y de Vietnam, que sus jugadores no juegan en Europa sino en FAS, Alianza, Nejapa y Vista Hermosa , que tienen un técnico mexicano de relativo éxito en el fútbol de México, que hace casi 30 años que no van a un Mundial y que la última vez que fueron perdieron por diez goles contra Hungría. Todo eso es cierto, lamentablemente. Como diría Serrat, nunca es triste la verdad, lo que tiene es remedio .

Por suerte, en el mundo del fútbol siempre hay remedio. Faitelson utilizaba esos argumentos para sostener su idea de que el rival de México era el propio México y no El Salvador, y tampoco estaba equivocado. Los aztecas dan pena de visitante. De los últimos 18 puntos en juego fuera de casa, sólo consiguieron 1, un empate contra Canadá. Lamentable.

Muchos se rasgaron las vestiduras por su crítica  a De los Cobos. Faitelson, yo lo escuché, elogió en varias ocasiones el trabajo de su paisano en la Selecta. Sin embargo, dice que como entrenador tuvo relativo éxito  en México, algo que es cierto. Aquí en El Salvador, con tiempo, trabajo y paciencia, De los Cobos logró plasmar una idea futbolística que el fútbol de México, en su urgencia conseguir resultados a un corto plazo, no le permitió desarrollar.

Además de su tono irónico, la otra cosa que molestó del periodista David Faitelson es que trató de de ignorantes y tercermundistas  a los salvadoreños. Cuidado. Dijo que los que incitaban a usar las mascarillas para burlarse de los mexicanos eran ignorantes y tercermundistas . No habló de todos. Dos periodistas locales que transitan por veredas opuestas como Eugenio Calderón y Carlos Aranzamendi también censuraron la actitud de esa gente. Calderón dijo que eran imbéciles, pero hablaba de ese pequeño grupo y no de todos los salvadoreños.

Yo mismo considero una estupidez esa iniciativa, porque se trata de una provocación de bajísimo nivel y sobre un tema en el que ha muerto mucha gente. ¿Qué estarán tramando ahora? ¿Ir a Trinidad y Tobago con el uniforme del Ku Klux Klan para provocar a los isleños?

Insisto. No culpo a Faitelson y creo que se le dio demasiada importancia. Además, no fue el peor. Por encima de él yo pondría a José Ramón Fernández, su compañero de ESPN, un personaje totalmente siniestro y que sin embargo pasó inadvertido por casi todos.

Primero atacó gratuitamente al periodista salvadoreño Carlos Artiga y después trató de ignorantes  a los salvadoreños esta vez sí a todos, y no a unos pocos, como lo hizo Faitelson- porque los empleados de Migraciones utilizaban mascarillas para recibir a los pasajeros. En ese caso el ignorante fue él, porque esa es una disposición internacional de la Organización Mundial de Salud para prevenir contagios y que se viene haciendo desde que surgió el brote de esta influenza, no simplemente porque llegaba la selección de México.

Otra cosa inentendible es que José Ramón Fernández acuse a los periodistas salvadoreños de llevar la camisa puesta cuando fueron ellos, los mexicanos, los primeros en el periodismo mundial en tener a los presentadores con la camiseta de la Selección Nacional. Los de Canal 4 se lo copiaron a los de TV Azteca donde trabajaban varios de los periodistas de Fútbol Picante, incluidos Fernández y Faitelson y a los de Televisa. En el resto de los países eso no se hace. Ni en Europa ni en Sudamérica los presentadores se visten con los colores de su equipo y no por eso son menos patriotas.

En fin, la victoria lograda por El Salvador está por encima de todo, incluso de Faitelson. Y a pesar de que todos los salvadoreños le hayan dedicado la victoria, él es uno de los que más se benefició con la derrota de México. Esto le permite ser todavía más duro con las autoridades del fútbol de su país. Una victoria del equipo de Aguirre en el Cuscatlán le hubiera obligado a bajar de tono. Porque algo tiene que quedar claro. La audiencia a la que apunta Faitelson son los más de cien millones de mexicanos, no los siete salvadoreños a los que circunstancialmente pueda herir con algún daño colateral.

Pero basta de Faitelson, que en definitiva no fue el héroe ni debe ser el villano de esta película. La Selecta está viva, en la tercera posición, pero también hay que ser conscientes de lo que viene. Ganó de local, algo clave en las aspiraciones de cualquier selección, pero su posición en la tabla también obedece a algunos caprichos del calendario que han hecho que algunos equipos ya hayan jugado tres partidos de local (como El Salvador) y otros solamente uno (como México).

Ahora el reto de la Selecta es mantener esa tercera posición, algo complicadísimo si se tiene en cuenta que se vienen tres juegos seguidos de visitante. El miércoles, Honduras. Y más adelante Trinidad y Tobago y luego Estados Unidos. No es justo exigirle que gane todos los partidos, pero sería importante no perder en San Pedro Sula. Eso permitiría seguir por encima de los catrachos en la tabla. Luego, aprovechar la inconsistencia de TyT para intentar una victoria y finalmente ver qué se puede hacer para torcer la historia y lograr arrancar al menos un punto en territorio estadounidense. Pero hasta que llegue el miércoles, a festejar esta gran victoria ante México. Dentro de 30 años, todos la seguirán recordando, no así de las palabras de Faitelson y los otros.

Publicada por Claudio Martínez, El Salvador, en junio de 2009

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada